Bien dicen que cuando nos enamoramos nos llegamos a cegar por completo,que idealizamos a esa persona casi colocándola en un pedestal como perfecta, que le perdonamos una y otra vez hasta la más mínima falla, pero llega un día en el cual logramos quitarnos esa venda de los ojos, en el cual comenzamos a admitir que merecemos algo mejor, que por mucho que queramos a alguien al grado de amarlo, esa persona solo nos perjudica, claro no podemos obligar a nadie a que nos ame de tal manera, forma o magnitud que nosotros a ellos, pero si podemos valorarnos por completo y reconocer cuando las cosas deben de llegar aun punto final porque el sentimiento no es mutuo; duele y mucho porque es una agonía tan tortuosa que hasta seguir respirando duele.
Carajos no comprendo la necesidad de las personas de mentir o peor aún querer disfrazar sus mentiras como si no supieran que la verdad sale a la luz tarde o temprano, acaso no se dan cuenta que una mentira termina doliendo más que la verdad sin importar que tan fuerte pueda ser, porque la mentira genera decepción y desconfianza y cuando se pierde la confianza ya no queda nada, que irónico como podemos catalogar "el amor de mi vida" a la persona que emocionalmente más daño nos hace; odiaba mis noches, odiaba mis fines de semana porque eran esos momentos donde me encontraba sola y de frente con mis peores demonios, esos que habitaban en mi mente, esos que me carcomían lentamente, esos que sembraban la duda, esos que susurraban al oído una y otra vez generando más dolor y controversia, esos que clavaban más la espina haciendo cada vez más grande la herida, esos que tarde o temprano me encontraban; tenía mil preguntas en mi cabeza que no encontrarían respuesta alguna, suplicaba al tiempo fuera piadoso con mi alma y terminara con esta agonía de una vez.
Odiaba que él no comprendiera mi sentir, odiaba ser yo la que tuviera el corazón roto, odiaba ser yo la que tenía que sufrir con esta agonía día tras día, odiaba ser yo la que tuviera miles de sentimientos encontrados en su interior generando una guerra de la cual no estaba saliendo nada ilesa, odiaba lo lento que pasaba el tiempo, odiaba que él estuviera siguiendo con su vida como si nada, feliz de lo lindo y yo aquí frustrada, enojada, triste, queriendo odiar su existencia, pero querer no era suficiente...
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