miércoles, 8 de noviembre de 2017

Falsedades y agonías

Bien dicen que  cuando nos enamoramos nos llegamos a cegar por completo,que idealizamos a esa persona casi colocándola en un pedestal como perfecta, que le perdonamos una y otra vez  hasta la más mínima falla,   pero llega   un día  en el cual  logramos quitarnos esa venda de los ojos, en el cual comenzamos a admitir que merecemos algo mejor, que por mucho que  queramos a alguien al grado de amarlo, esa persona solo nos perjudica,  claro no podemos obligar a nadie a que nos ame de tal manera, forma o magnitud que nosotros a ellos, pero si podemos valorarnos por completo y  reconocer cuando las cosas deben de llegar aun punto final porque el sentimiento no es mutuo; duele y mucho porque  es una agonía  tan tortuosa que hasta  seguir respirando  duele.

Carajos  no comprendo la necesidad de las personas  de mentir o peor aún querer disfrazar sus mentiras  como si no supieran que la verdad sale a la luz tarde o temprano, acaso no se dan cuenta que  una mentira termina doliendo más que la verdad  sin importar que tan fuerte pueda ser, porque la mentira genera  decepción  y  desconfianza y cuando se pierde la confianza  ya no queda nada, que irónico como podemos catalogar "el amor de mi vida"  a la persona que emocionalmente más daño nos hace;  odiaba  mis  noches, odiaba mis fines de semana porque eran esos momentos donde  me encontraba sola y de frente con mis peores demonios, esos que habitaban en mi mente, esos que  me carcomían lentamente, esos que sembraban la duda, esos que susurraban al oído una y otra vez generando más dolor y controversia, esos que clavaban más la espina haciendo cada vez más grande la herida, esos que tarde o temprano me encontraban; tenía mil preguntas en mi cabeza que  no encontrarían respuesta alguna, suplicaba al tiempo fuera  piadoso con mi alma  y  terminara con esta agonía de una vez.
Odiaba que él no comprendiera  mi sentir, odiaba ser yo la que tuviera el corazón roto, odiaba ser yo la que  tenía que  sufrir con esta agonía día tras día, odiaba ser yo la que  tuviera  miles de sentimientos encontrados en su interior  generando una guerra de la cual no estaba saliendo nada ilesa,  odiaba lo lento que pasaba el tiempo, odiaba  que  él estuviera  siguiendo con su vida como si nada, feliz de lo lindo y yo  aquí  frustrada, enojada, triste, queriendo odiar su existencia, pero querer  no era suficiente... 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario