Dicen que la vida es un gran viaje y quizás un viaje sin mucho sentido, muchas veces me he preguntado para que vivimos, acaso vivimos para trabajar o trabajamos para vivir, buscamos llenar nuestros vacíos con cosas materiales y sin sentido porque cuando termine el viaje no llevaremos absolutamente nada con nosotros, ni la ropa de marca, ni la casa, ni el auto ni un solo peso, tan solo nosotros y nuestros recuerdos, vivimos siendo esclavos del capitalismo y el socialismo, nos preocupamos más por el que dirán en lugar de disfrutar, no sabemos cuanto vaya a durar el viaje pero de algo si estamos seguros tarde o temprano llega a su final.
Crecimos con la idea del trabajo ideal, de la comodidad del hogar y la familia perfecta sin percatarnos que en un momento nos desviamos del camino, dejamos de apreciar las pequeñas pero maravillosas cosas como un simple amanecer o atardecer, el relajante sonido del mar y el olor de la tierra cuando recién comienza a llover, ese olor a tierra mojada, ese aroma del café recién hecho en la mañana, la satisfacción y la paz que puede llegar a generar un buen abrazo, la sensación al caminar descalzos sobre el césped y esa emoción de un beso bien dado, entonces porque nos preocupamos más por lo material y dejamos de apreciar lo simple pero majestuoso que sin cobrarnos nada nos brinda la vida día con día.
Entonces te pregunto ha valido la pena todos y cada uno de tus días, estas disfrutando al máximo del viaje o solo eres un tripulante más sujeto de la rutina agobiado por el estrés y las cuentas por pagar de todo lo que se quedará cuando llegue el rotundo final.