Podría ir y rodearme de tantas personas y dejarme en volver por los acordes de la música fingiendo que todo esta bien y tratando así con el ruido de la música y las voces al rededor callar mis pensamientos pero en cambio estoy aquí acompañada de una copa de whisky y un cigarro tratando de hacer que las palabras fluyan y drenar una vez más todo lo que cargo en mi interior.
Una vez más reconozco que no soy escritora, vaya es más ni tengo el afán por leer mil libros y así aumentar mi vocabulario de forma extraordinaria y plasmas mejor mis ideas impregnadas de toda esa sabiduría absorbida por los grandes escritores, quizás logrando así que las piernas te tiemblen al leerme y que tengas sed de seguir aquí; déjame decirte que hay tanto que no sé por donde comenzar, la idea de sentarme a redactar algo sonaba mejor en mi cabeza que ya estando aquí frente a la lap con otro posible bloqueo mental, maldición pareciera que esto que cargaba en mi interior se sujetaba con todas sus fuerzas para no salir de mi sistema y seguir revoloteando en mi mente un rato más...
Hoy pensé en él y fue algo inevitable de hacer, recordé ese encuentro del que habíamos hablado por tantos años y que por fin se había concretado, recordé su sonrisa, el tono de su voz, ese fuego en sus ojos al verme, ese palpitar desenfrenado y mi respiración agitada, esos nervios invadiendo cada centímetro de mi piel, preguntándome si me encontraba a la altura de lo esperado o simplemente me vería tan novata, como una virgen sin saber que carajos hacer o por donde comenzar, de repente sólo me deje guiar entregándome así a las circunstancias dejando que todo fluyera con cierta naturalidad, pero como puede ser natural si ya sabíamos como que iba a pasar y como iba a terminar, como íbamos a invadir esa habitación con los sonidos del majestuoso placer de esa entrega carnal.
Recordé así esa primera vez en la que su mano jalo mi cabello a tal grado que produjo una sensación de placentero dolor y como nació así esa primer chispa la cual invadió todo mi ser recorriendo mis entrañas llegando hasta mi entrepierna humedeciéndola por completo, de tal forma que jamás había imaginado pudiera pasar, fue ahí donde supe de lo que eras capas de provocar en mi ser,fue cuando conocí esa clase de dolor carnal, esa sensación que sólo él supo guiar y ejecutar llevándome al éxtasis total, donde estaba dispuesta a soportar y a darlo todo.
Pero a que extremo, nos encontrábamos ahí mientras tu te ponías cómodo yo admiraba toda la habitación, el columpio sexual a un costado, los muebles con formas un tanto raras los cuales estaban diseñados para estimular nuestro placer sexual acomodados en diferentes partes de la habitación y la cama al centro, las luces diseñadas para armonizar los colores de la habitación, trataba de disimular mi ansiedad y mis nervios, intentaba verme un tanto relajada y sutil al encuentro; te acercaste a mi empujándome cautelosamente quedando de espaladas a ti orillándome junto a un mueble enorme cuadrado que se encontraba a la mitad de la habitación, podía sentir tu cuerpo sobre mi, tomaste mi rostro besándome apasionadamente mientras tus manos recorrían lentamente mis piernas subiendo por mis caderas, tomándome con fuerza empujándome así con todo tu cuerpo contra ese mueble logrando de tal manera que mi pulso y mi respiración se acelerará más y más, estaba pasando, era algo tan real, no era otro sueño, uno de esos donde te apoderabas de mi cuerpo y antes de culminar me despertaba deseosa a mitad de la noche preguntándome por qué no estabas ahí, estaba pasando, por fin serías mío así como yo toda tuya.
Estaba pasando, era real, podía sentirte besándome y tu cuerpo entregándose al momento, podía sentir tu enorme miembro atraves de nuestra ropa,mientras que tu mano exploraba mi entrepierna jugueteando con ella de tal forma que se humedecía plenamente mientras continuabas besándome y tu lengua recorría mi cuello y mi oreja, no sabía por que eso te causaba cierta excitación, lamer mi lóbulo e introducirla por completo dentro de ella, era un tanto extraño pero estaba dispuesta a entregarme por completo a lo que te produjera placer; habíamos hablado y fantaseado tantas veces con esté momento pero era fácil hablarlo estando lejos, me preguntaba sí me encontraba a tu altura, era tan novata en todo esto y tú todo un experto en el tema que sabías perfectamente como dirigirme y de que forma realizar cada movimiento sin buscar dañarme o dejar marca alguna sobre mi piel, entre tus pedidos estaba usar medias, zapatillas y un vestido provocativo y sensual el cual después de que juguetearas un rato con mi entrepierna alborotando así por completo mis hormonas dejaste que me cambiara para así seguir con nuestros juegos, mientras me cambiaba de ropa pasaban mil cosas por mi mente, como por ejemplo si ya habías venido antes a este lugar o si al desprenderme de todas mis prendas quedarías extasiado con mi silueta que a través de los años ya no era nada perfecta o si eso no te importaría y aún así quedarías totalmente satisfecho o terminarías arrepentido de nuestro encuentro, trataba de callar esas voces y tomar todo el valor y salir nuevamente con todo al ruedo; al postrarme frente a ti me miraste con tus ojos llenos de deseo, me tomaste y recostaste en la cama besándome nuevamente apasionadamente cuando apareció la primer cachetada y ese tirón de cabello que doblo mi cuello dejándolo al descubierto para ti para que lo besaras y tu lengua lo recorriera por completo, podía sentirte sobre mí, quería tocarte, quería hacerte tantas cosas pero tu dominabas toda la escena y yo sólo era un juguete más a tu alcance permitiendo así que me hicieras lo que quisieras y como quisieras, no tenía permitido tocarte ni dominarte, todo era un juego de poder,donde tú ibas ganando por completo, todo era inimaginable, todo iba más allá de las palabras plasmadas en nuestros mensajes, era fuerte, era impulsivo, era agresivo pero con un toque de ternura y cierto apremio, sabías como infligirme cierto dolor con llevado de placer y excitación, poco a poco me fuiste despojando de mis prendas, primero te deshiciste de mis medias y mis bragas mientras lograba desabrochar así tu pantalón, después de tanto jugueteo nos encontrábamos deseosos, mientras te tumbaba en la cama quitando tu playera dejando al descubierto tu pecho, jalaste una vez más de mi cabello acercándome así a ti pidiendo lamerte tu tetilla algo que mágicamente te generaba gran excitación, tu miembro se endurecía a cada segundo más y más, ensanchandolo por completo, dejándolo totalmente en alto como un gran mástil a punto de penetrarme por completo...