La vida se vive con pasión con intensidad con locura y sobre todo con Libertad...
No podía creer que me encontrara en ese autobús nerviosa por ese posible encuentro nada estaba totalmente definido como podía verlo y ser la mujer más feliz del mundo o simplemente regresar con la eterna duda del que pudo haber pasado, sólo tenía una oportunidad y no estaba dispuesta a perderla, cansada y fatigada sin lograr dormir por esa sensación de nervios y ansiedad que por varios días invadía mi cuerpo, arribábamos a la estación y mi tiempo cada vez era menor, llegar al hotel y preparar todo para que ese encuentro fuera espectacular, ya sabes como toda mujer buscaba verme perfecta ocultar las ojeras que se aferraban a mis ojos ese día, la hora y el lugar estaban acordados a partir de ahora era como arrojar una moneda al aire y esperar ver si todo estaba a mi favor.
Mientras me preparaba pensaba en como habían sucedido las cosas parecía estar dentro de un sueño de esos que no quieres despertar, recuerdo la primera vez que mis ojos se percataron de su existencia, desde ese primer segundo mi corazón latió con tanta intensidad y como no hacerlo si era tan guapo, alto de tez clara, ojos color miel, cabello castaño y un rostro de Dios Griego que puuff lograba cautivar a cualquier mujer y sabes que fue lo mejor que sin pensarlo ni pedirlo y mucho menos esperarlo llego a mi, él hizo el primer contacto conmigo mandándome un mensaje privado quien diría que eso pasaría,recuerdo perfectamente que fue un Domingo por la tarde cuando todo comenzó podrás imaginar mi cara de emoción cuando eso sucedió, platicábamos por horas infinitas y hermosas horas, el tono de su voz y cada una de sus palabras y sus fotos todo en él era tan suculento, no me importaba desvelarme hasta las 2 o 3 de la mañana charlando porque nuestras platicas eran tan intensas que lograba producir un efecto tan electrizante en mi y no podía creer que ahora estuviera aquí a punto de verlo frente a frente y saber que todo esto no era producto de mi imaginación, si no que realmente estaba pasando, que pensaría al verme llegaría a nuestro encuentro o que sucedería las dudas me invadían porque todo era un escenario incierto pero no pensaba quedarme con esas dudas, caminaba rumbo al lugar acordado hacia calor y yo con un vestido negro corto entallado y mis botines dispuesta a impresionarlo y sabía que me veía suculenta por las miradas de los hombres que se topaban conmigo en mi camino me veían de arriba abajo y las curvas de mi cuerpo lucían asombrosas con ese atuendo y yo perfectamente lo sabía, la espera me mataba, por eso odio ser puntual y sólo me quedaba esperar, rayos odio esperar.
Pasaba el tiempo y yo me encontraba ahí parada en medio de toda esa multitud que me rodeaba comiéndome con la mirada hombres y mujeres posando sus ojos sobre mi y alguno que otro tipo que decidía acercarse valientemente esperando conseguir algo, mientras yo los ignoraba y lo buscaba entre toda la multitud quería y esperaba ver ese momento en el que sus ojos se posaran en mi por primera vez frente a frente, ese momento definiría todo si había valido la pena todo esto si acaso había logrado lo que yo esperaba conseguir y de la nada apareció prácticamente frente a mi, corrí emocionada hasta él y efectivamente conseguí que su boca se abriera cayendo hasta el pavimento asombrado y embobado con mi silueta y mis asombrosas curvas, no me importo tener hambre sed sueño, todo eso era irrelevante en ese momento, mis ojos se iluminaron y los nervios comenzaron a apoderarse de mi nuevamente en persona era aún más atractivo que en sus fotos o vídeos, podía sentir sus manos tan suaves jugando con las mías recorriendo mis dedos, nos sentamos en una banca a charlar por un instante, me quito los lentes de sol y no dejaba de observarme tan fijamente mi respiración se aceleraba cada vez más y más y sin pensarlo tanto me beso una y otra vez y dentro de mi brincaba dichosa por que para mi hermoso Ego era una victoria más para la cazadora, te imaginas como me sentía en ese instante saber que ese chico que podía conseguir a cualquier mujer, ese Dios Griego que salia en revistas pasara a ser parte de mi colección de trofeos, me sentía dichosa afortunada y que mejor regalo de cumpleaños me estaba brindando la vida.
Puedo sentir el primer orgasmo y es tan liberador,esa sensación recorriendo todo mi cuerpo como una descarga de energía que me relaja completa y plenamente, hacía calor y nuestros cuerpos sudaban pero eso no importaba nos envolvíamos mutuamente entre toda esa pasión y deseo que era producto de nuestras eternas charlas de media noche, sus ojos se posaban en los míos todo el tiempo y sus miles de besos, realmente todo esto estaba pasando, en ese instante él era mio y yo me encontraba donde muchas han deseado y pocas han logrado, se que dimos todo un espectáculo a los oídos de cualquiera que haya pasado por esa habitación ese día, pero no me importo ser escuchada al contrario era todo un honor que se percataran que ese divino y jodidamente guapo hombre me producía tan majestuoso y suculento placer.
No soy de las personas que me permito abrazarlos o ser melosa con mis trofeos ni compartir un momento más intimo con alguno de ellos, no porque no lo pidan simplemente procuro apegarme a mis reglas y así evitar involucrarme más allá de las caricias y el deseo porque ya sabes cuando involucras sentimientos todo se desmorona dejando de ser la cazadora convirtiéndote tonta mente en la presa y así dejando de tener el absoluto control de todo, pero con él fue diferente, después de varias horas de divino placer se levanto de la cama dirigiéndose al baño preparándose para tomar una ducha y sus palabras fueron "Acaso no vendrás" como podía resistirme y decirle que no si sabía que no lo volvería a ver asi que no me importo romper una de mis principales reglas, él tomo el jabón pasándolo por todo mi cuerpo comenzó a lavar mi cabello mientras yo lo veía embobada extasiada por su perfecto cuerpo y su asombroso rostro, definitivamente el amante más guapo y perfecto que he tenido y uno de mis mejores trofeos, te puedo asegurar que ese día fui la mujer más feliz de este mundo hasta la recepcionista del hotel se quedo boquiabierta al vernos bajar del elevador juntos mirándome con ciertos ojos de odio y envidia creó que no podía creer ni imaginar todo lo que había pasado en esa habitación.
Por obvias razones no te mencionare su nombre pero se que algún día su imagen no sólo saldrá en revistas si no también en las más grandes pasarelas y programas de tv, porque tiene todo para lograr eso y mucho más y en ese instante cuando lo vea recordare ese momento y nuestro glorioso encuentro.