A veces no podemos evitar sentirnos identificados con algún personaje de las grandes historias del Cine o al escuchar la letra de alguna canción recordar su nombre y de nuestra boca salga un gran suspiro producto de la melancolía que por un momento invade nuestra alma remontándonos a esa época a ese instante cuando creíamos que eramos más que felices, ahora dime que fue de ese gran amor que tiempo atrás defendías a capa y espada que fue de esos besos que embriagaban tus sentidos haciéndote perder la razón de esas miles de horas que parecían formar parte de la eternidad, que fue de ti que fue de él que fue de eso que llamaron amor, en que instante dejaron que la magia saliera por la ventana y quedara el inmenso vacío en su interior, por segundos te preguntas si acaso te extraña, si acaso todo hubiera sido diferente pero sabes... El amor es de dos, de nada te sirve desgastarte por alguien que no valora tu esfuerzo por alguien que no reconoce las virtudes ni agradece el que formes parte de su vida, por que miles de veces tratamos de convencernos que podemos lograr que cambie su forma de vernos, que si brindamos cosas materiales quizás logremos que nos aprecien, que si ponemos el mundo de cabeza algo en su interior cambiara y nos amara nuevamente pero... Duele reconocer que no es así que si desde el principio no supo valorarte hagas o deshagas ahora tampoco sabrá hacerlo y no es tu culpa ni la de esa persona simplemente no estaban destinados a ser, simplemente su momento ya paso ya fue y jamás volverá a suceder.
Es ahí cuando comienzas con el proceso de desencantamiento cuando tratas de drenar todo su recuerdo de tu vida, por que absolutamente todo te lo recuerda, no es un proceso fácil pero sabes todos hemos pasado por esto una y otra vez y es mejor tener la dicha de haber amado ya sea por un largo o breve tiempo que jamás haber experimentado ese sentir, porque que caso tiene estar vivo si no sientes,si no sabes lo que implicado todo ese proceso de vivir, sentir esa maravillosidad en cada latido y la adrenalina que recorre por cada poro de tu piel, cada beso cada caricia cada suspiro cada sonrisa y saber que al menos por un segundo fuiste inmensamente feliz, eso es algo que nada ni nadie podrá arrebatarte ni quitarte, así que en lugar de lamentarte por que paso, mejor siéntete dichoso por el hecho de que sucedió.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario