miércoles, 22 de noviembre de 2017

A voces

Despierta!... Por favor  no te rindas, arranca la venda de tus ojos, por favor Reacciona!...

Podía escuchar en el fondo esa voz a lo lejos apagándose suavemente  y  el latido de mi corazón  se hacia más lento como si en cualquier instante  dejará de existir, las manos me temblaban, un hueco se formaba en mi estomago y los estragos del dolor comenzaban a azotar  cada parte de mi cuerpo, era como si mi antiguo yo buscara la forma de que en mi presente  lograra  reaccionar y comprender que aún debía tener un futuro que no podía  ponerle aún un punto final a mi vida ni a mi historia, dicen que hay gente a la que no puedes salvar  y me preguntaba si yo era una de ellas que estaba  destinada  a terminar de tal manera o solo eran esas voces en mi cabeza que buscaban sabotearme y no lograba comprenderlo por encontrarme tan cegada  y  tan hundida en medio de mi depresión la cual dominaba  mi vida por completo en estos momentos. 

Quería que la herida cerrara de una vez por todas, que mi mente dejara de encontrarse tan nublada y mis pensamientos dejaran de ser tan pesimistas  y turbios, pero  me faltaba una pieza y sin ese engrane nada  funcionaba igual,  todo era un completo  desastre, nadie lograba comprender por lo que pasaba, necesitaba hacer las paces con mi interior pero para conseguirlo necesitaba  esa disculpa  sincera  esa donde  podía admitir el daño que me había ocasionado, pero en el fondo sabía que eso jamás pasaría.

Tenía miedo segundo a segundo, tenía miedo de ceder a las voces, a encontrar el impulso que me llevara al borde del precipicio, muchas veces  necesitaba  apagar mi mente, pero en algún momento del día  todo me bombardeaba, carajos como podían ser más fuertes esas voces en mi interior, sentía que  crecían más y más  y se  volvían más fuertes, comenzaba a creer que tenían vida propia, se alimentaban de mis sentimientos,  los cuales los transformaban de forma destructiva generando una bomba de tiempo, una bomba latente. 

Despierta!... por favor no te rindas, reacciona!... 

martes, 21 de noviembre de 2017

Trastornos

Nuestra mente es el lugar donde habitan   nuestros peores demonios;  estaba tan harta de mis trastornos mentales, de  tratar de esconderme de mis demonios pero por mucho que corriera  tan lejos ellos  siempre lograban encontrarme, seguían pasando los días y con cada segundo que pasaba mi alma se enfermaba más y más, podía sentir esa inmensa soledad  abrumándome una vez más,   ese vacío en mi interior expandiéndose en todo mi ser,  esas ganas de gritar a todo pulmón,  de llorar hasta querer quedar  completamente seca,  no soportaba  seguir viviendo así... 

Odiaba  esas frases  "ya superalo"  " ya déjate de tonterías"  que fácil era  decirme eso, pero estos fantasmas  encadenaban mi frágil y  desgastado  cuerpo arrastrando sus cadenas  una vez más, pasaba de una euforia  y felicidad  a  llantos y los bajones emocionales de la nada, me despertaba llorando, con ganas de hablar con alguien y nadie que lo comprendiera, este veneno  se arraigaba a mi ser  transitando por  mis venas  llegando a cada poro de mi piel,  la comida no me sabia igual, pasaba mis días fumando como chimenea, tratando de callar las voces  de mi cabeza, buscaba mantenerme ocupada para no pensar pero los recuerdos  me  azotaban como inmensas olas  en el mar, me ahogaba, las  ganas de vivir se me iban lentamente, añoraba  pasara algo  tan fuerte, tan grande, cualquier cosa que pudiera  sacarme de esta oscuridad, entre más me aferraba a morir más reconocía  que solo  deseaba ser salvada, deseaba  que alguien se preocupara por mi, sentirme querida, apreciada, valorada, no se porque buscaba la aceptación de una sociedad tan despiadada  donde  el egoísmo se  volvía el pan de cada día, anhelaba que alguien llegara con su barita mágica a reparar mis piezas rotas pero tal vez me encontraba rota desde tiempo atrás, quizás ya había nacido así,  tan rota y por eso  no comprendía el porque seguía  así desmoronandome  lentamente; las noches  se volvían un martirio no lograba encontrar paz ni en mis sueños, no lograba  tatuar  esa sonrisa en mis labios, el brillo se había escapado de mis ojos y los días  eran tan grises como las nubes en medio de la tormenta, quería no uno si no miles de abrazos, quería  cerrar mis ojos y  jamás  tener que volver a abrirlos, quería  callar los ruidos de la ciudad pero tampoco soportaba el inmenso silencio, ese  silencio de la soledad. 

Que  fácil resulta cuando no comprenden los síntomas de la depresión, esa que  te carcome  el alma y la vida misma, esa que se aferra a tu ser como garrapata  chupándote la sangre, esa que  en algún momento del día  siempre te acompaña, esa que no tienes  un boto donde apagarla esa  que al final por mucho que hables a los oídos sordos simplemente no la comprenden, esa de la que tratas de huir pero  tarde o temprano te alcanza. 

Añoraba los días de paz, los días donde las voces no torturaran los oídos cansados de mi frágil y desgastada alma, simplemente añoraba volver a ser  yo... 

lunes, 13 de noviembre de 2017

Nuestra felicidad

Dicen que la tragedia es la inspiración del  escritor... quizás sea cierto quizás es nuestra forma de drenar  esos sentimientos que nos arrebatan el sueño y nos derrumban  al abismo de la melancolía y la depresión,  no comprendo porque cuando estamos contentos no logramos escribir de tal manera  con tanta intensidad, porque las palabras impregnadas de dolor nos terminan saliendo más bonitas que las que entrelazan felicidad en nuestras vidas;  porque los buenos somos los que  tenemos que  pasar una eternidad  rotos por dentro por las pendejadas de otros  que no tuvieron compasión ni  tantito corazón para intentar no hacernos tanto daño.

Mi mente me traicionaba a cada instante  entrelazando mi día a día  con miles de recuerdos que  trataba de borrar  de mi sistema,  sabía que en un día haría las pases  con ciertas canciones, películas y lugares pero por el momento no podía, pasaba  en segundos de  una euforia total  en medio de la felicidad a un frenético enojo e inestabilidad mental,me resultaba tan complicado  era una batalla interna entre mis ganas de permanecer y  buscar hacer las paces y mis ganas de desaparecer y borrar su recuerdo y   así  su presencia del universo entero, se que he escrito miles de veces sobre amor y desamor  pero está es tan diferente a las demás, está me duele no solo en cada poro de mi piel si no también en el alma, me sentía indignada  por causa de  mis demonios internos ya que  una vez más hicieron de las suyas  afectando nuevamente todo a mi paso,  era como si  siguiera  cargando estas inmensas cadenas  que cada día pesaban más y más;  carajos y para colmo cuando más necesitaba  solo cariño solo un abrazo,  más se acercaban los tipos como  carroñeros  a proponerme "solo sexo" Maldita sea!!.. como se atreven, porque no comprendían mi sentir, mi dolor, mi agonía, mi desesperación, me daban ganas no solo de gritarles si no también de insultarlos de ofender su masculinidad,  que poco me conocían que poco  me  valoraban que poca consideración me tenían y  todavía  esperaban que  pusiera una sonrisa en mi rostro y la vida siguiera tan normal como si la propuesta jamás  hubiera salido de sus bocas. 

Quizás él ya me supero, quizás él ya ande con alguien más, quizás  él ya continuo con su vida no solo en lo sentimental si no también en lo sexual, quizás  hasta se olvido de mi nombre y  todo lo que con lleva mi recuerdo, pero él es él  y  deben de comprender que  no todos podemos actuar igual, ya que no todos sentimos ni pensamos igual; trato de reconstruir mis muros  con un enorme "precaución no se atreva a cruzar la linea si no es para quedarse, no busque solo hacer daño y marcharse"...

A veces podemos extrañar  tanto a alguien pero eso no quiere decir que lo buscaremos nuevamente o que  caeremos en esa ilusión de  recuperar ya sea una amistad o una relación, a veces solo extrañamos amar y sentirnos amados, a veces  solo extrañamos los fantasmas de esos recuerdos, las sonrisas en nuestros rostros cuando todo aparentaba ser pura felicidad, a veces  no extrañamos del todo a la persona si no lo que nosotros eramos en ese momento, a veces  solo extrañamos nuestra felicidad. 


Duelo

Cuánto es el tiempo requerido para lograr superar  una etapa de duelo,  cuanto tiempo debe de pasar  1 semana, 2 semanas, 1 mes, 3 meses o acaso debe de ser más;  es tan fácil para las personas decirte  frases como " ya superalo",  " no le des tanta importancia", "no vale la pena que  estés así",  pero porque no logran comprender que  aun que digan que somos unos tontos  por estar  bajoneados necesitamos  nuestra etapa de duelo, necesitamos llorar, necesitamos gritar, necesitamos no uno si no miles de abrazos, necesitamos  no un "te lo dije " ni un " ya superalo"  necesitamos solo a alguien que nos escuche  muchas veces sin opinar al respecto, solo que esté ahí, solo que nos escuche para que logremos desahogar  esa carga emocional que  nos sigue carcomiendo por dentro, necesitamos drenar nuestros sentimientos. 

Porque  dicen que somos  tan tontos para seguir queriendo a alguien que dejo de amarnos hace mucho tiempo, porque  no comprenden que  así somos, que es nuestra naturaleza quizás ser un tanto ingenuos, tercos, necios y  testarudos, que  dentro de nuestro ser no existe  el odio, claro pueden decepcionarnos y  eso duele y si nos pegan o cortan   obvio  sangramos  a fin de cuentas somos humanos, pero  somos nobles de corazón y aunque no logren comprendernos  ni valorarnos  esa es nuestra esencia, simplemente  es nuestra forma de ser, es nuestra naturaleza. 

Añoro con ansias los días  de paz, los días de  tranquilidad, los días sin tormentas, sin esos demonios  gritando en mi cabeza buscando mi destrucción, esos días en los que en mi corazón no exista un latir, pero tampoco quiero estar muerta por dentro, solo  añoro paz y tranquilidad mental. 

Cuánto tiempo debe pasar  2 meses, 6 meses, quizás  1 año o más,  tal vez  hay heridas que  cargamos toda una eternidad,  quizás somos nosotros los que  no dejamos que sanen por completo, quizás  el ciclo se repite una y otra vez porque no logramos aprender la lección, no logramos  comprender que el tiempo es sabio y que debemos respetarlo como tal, que la  impaciencia solo genera imprudencia. 

Yo no podía  odiarlo y díganme tonta, pero simplemente esa no es mi esencia, ni esta en mi naturaleza. 

viernes, 10 de noviembre de 2017

Cara o Cruz

No puedo negarlo  había días donde pensaba  si me dieran a elegir el fin de mi vida cual sería la mejor forma,  que me atropellaran?  nada más de pensar que debía ser un golpe preciso  para que la muerte fuera instantánea y no agonizar  tumbada en la banqueta en lo que llegaba  la ambulancia con miles de personas a mi alrededor  solo presenciando mis últimos minutos de vida  o peor aún mis tripas  y vísceras  esparcidas y  mi sangre regada por todos lados   mientras los autos seguían circulando haciendome un batidillo total,  quizás en las vías del metro pero solo de pensar  cuantas personas llegarían tarde por mi culpa a sus trabajos o escuelas o a su casa me remordia la conciencia,  pensaba  que la forma más idónea debía ser algo rápido algo sin tanto dolor, así que  cortar las venas también quedaba descartado  no sé cuanto tiempo tarda en que el cuerpo se desangre al grado de perder la conciencia y entrar en ese estado de letargo que me aproxime más y más al punto en el que mi corazón se pare por completo, quizás  las pastillas era lo más cercano pero realmente creo que no existía una forma fácil, que esa decisión no me tocaba a mí tomarla, que la vida y la muerte se encargarían de  lanzar los dados a la ruleta y  ver la suerte que al final caía predestinando la forma en la que me tocaría marcharme de este punto terrenal; me preguntaba si acaso cuando llegara el momento  me llorarían, si acaso me lamentarían, si acaso se arrepentirán de todo lo que pensaron o sintieron y nunca  se atrevieron a decir o admitir; si acaso los días serían eternos hasta que llegará ese momento o el suceso estaba casi a la vuelta de la esquina y el tiempo estaba más que contado, todo era un instante, podía ser en un abrir y cerrar de ojos, podía ser de la forma más dolorosa  o la forma más piadosa posible y solo al acostarme a dormir  mis ojos simplemente no se volverían a abrir quedando sumergida en un sueño eterno. 
Muerte dicen que te escondes de quienes más te buscan, que cuando deciden hacer las pases contigo es cuando encuentran tu presencia, que  no sabemos valorar el tiempo ni la misma vida y aun que se que lo único seguro que tengo desde el primer instante al nacer es que tarde o temprano te postraras  ante mi presencia,  tomando mi mano arrebatandome así  de este plano. 
La pregunta es  ¿quien decide el momento de partir?, lo decides  tú, lo decido yo o simplemente lanzamos una moneda al aire  "Cara o Cruz"   tú decides cuando debo irme o simplemente  decido yo que el momento ha llegado ... 

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Falsedades y agonías

Bien dicen que  cuando nos enamoramos nos llegamos a cegar por completo,que idealizamos a esa persona casi colocándola en un pedestal como perfecta, que le perdonamos una y otra vez  hasta la más mínima falla,   pero llega   un día  en el cual  logramos quitarnos esa venda de los ojos, en el cual comenzamos a admitir que merecemos algo mejor, que por mucho que  queramos a alguien al grado de amarlo, esa persona solo nos perjudica,  claro no podemos obligar a nadie a que nos ame de tal manera, forma o magnitud que nosotros a ellos, pero si podemos valorarnos por completo y  reconocer cuando las cosas deben de llegar aun punto final porque el sentimiento no es mutuo; duele y mucho porque  es una agonía  tan tortuosa que hasta  seguir respirando  duele.

Carajos  no comprendo la necesidad de las personas  de mentir o peor aún querer disfrazar sus mentiras  como si no supieran que la verdad sale a la luz tarde o temprano, acaso no se dan cuenta que  una mentira termina doliendo más que la verdad  sin importar que tan fuerte pueda ser, porque la mentira genera  decepción  y  desconfianza y cuando se pierde la confianza  ya no queda nada, que irónico como podemos catalogar "el amor de mi vida"  a la persona que emocionalmente más daño nos hace;  odiaba  mis  noches, odiaba mis fines de semana porque eran esos momentos donde  me encontraba sola y de frente con mis peores demonios, esos que habitaban en mi mente, esos que  me carcomían lentamente, esos que sembraban la duda, esos que susurraban al oído una y otra vez generando más dolor y controversia, esos que clavaban más la espina haciendo cada vez más grande la herida, esos que tarde o temprano me encontraban; tenía mil preguntas en mi cabeza que  no encontrarían respuesta alguna, suplicaba al tiempo fuera  piadoso con mi alma  y  terminara con esta agonía de una vez.
Odiaba que él no comprendiera  mi sentir, odiaba ser yo la que tuviera el corazón roto, odiaba ser yo la que  tenía que  sufrir con esta agonía día tras día, odiaba ser yo la que  tuviera  miles de sentimientos encontrados en su interior  generando una guerra de la cual no estaba saliendo nada ilesa,  odiaba lo lento que pasaba el tiempo, odiaba  que  él estuviera  siguiendo con su vida como si nada, feliz de lo lindo y yo  aquí  frustrada, enojada, triste, queriendo odiar su existencia, pero querer  no era suficiente...