martes, 26 de septiembre de 2017

Santiago 1 parte

Existen historias tan difíciles de contar y no porque  hayan sido malas  si no porque duele reconocer cuando las cosas llegan o deben de llegar a su final. 

Tengo 34 años y jamás me había enamorado de la forma en la que sin pedirlo ni buscarlo me enamore de él y aun que  dicen que el amor es algo pasajero se que  cada uno de los días que me queden de vida en este mundo  él seguirá estando muy presente en mi mente y en mi corazón. 

Recuerdo  perfectamente como todo comenzó aún que nunca sabre quien agrego a quien, algo en él llamo mi atención, quizás  era  el tono de su piel, su nacionalidad, no lo sé exactamente,  pero  estaba tan necesitada  de una platica amena y diferente, me encontraba tan harta de las banalidades  y  ese sentimiento de vació e indiferencia en mi interior, necesitaba platicar, necesitaba alguien que me escuchara sin importar que le contara o le dijera y él sin pedírselo me brindo muchas horas de su tiempo, recuerdo nuestras infinitas horas pegados al celular  platicando de todo y a la vez de nada y eso era tan ameno y agradable, el poder disfrutar de ese tipo de charlas sin caer en las típicas tonterías del sexthing ni nada por el estilo, el que pudiera verme por como soy y pienso y no dejarse llevar por un simple cuerpo en una foto,  creo que en ningún momento en ese tiempo me percate que él comenzaba a verme  con ojos de amor algo que  yo era muy renuente a creer que podría pasar, siempre había sido tan dura conmigo misma, criticando mi cuerpo y mi forma de vestir  como si pensara que él esperaba toparse con una barbie al verme frente a frente algo que definitivamente yo no era.
Hasta le fecha siempre me voy a preguntar  como hubieran sido las cosas en este momento si yo no me hubiera atrevido a tomar ese autobús rumbo a Queretaro esa noche del 18 de Enero de este año... 

34 años

Un día como hoy hace  34 años llegue a este mundo y no puedo creer  lo rápido que pasa el tiempo... 

Me encuentro sentada en un vips  esperando a que la mesera se acuerde de mí y me rellene mi tacita de café descafeinado viendo a unas señoras  reunidas en unas mesas al lado  celebrando igual el cumpleaños de una de ellas y mientras  otro año en esta fecha  que yo me la paso sola y mi taza de café sigue vacía, trato de escribir  mil y un cosas que  siento la necesidad de expresar pero las palabras  se rehúsan a salir y mis manos se posan estáticas frente a la laptop esperando ansiosas por plasmar algo y  quizás el problema es que busco que sean tan estéticas y perfectas pero quizás lo que debo de hacer es olvidarme de eso y   escribir las cosas como son. 

Tengo 34 años y  no puedo decir que la vida sea toda gloriosa y majestuosa, porque no ha sido así, recuerdo que  antes me emocionaba  cada vez que cumplía años  pero ahora no tanto, se vuelve un recordatorio de lo mucho que he desperdiciado mi vida y muchas veces me pregunto acaso soy feliz? y en el fondo se que no es así, se que hay muchas cosas que  desearía fueran diferentes, que  miles de veces he dicho " ahora si me voy  a sentar y comenzar a escribir ese libro que tanto he anhelado hacer" pero  sigo sin realizarlo, que carajos me pasa.

Se que algunas personas  aún me siguen leyendo  o al menos lo han hecho ocasionalmente, pocos me conocen y muchos se preguntan quien soy, la pregunta del millón 
¿Quién soy?  aun que no lo crean muchas veces ni yo misma lo sé y sigo aquí sentada frente a mi laptop contemplándola  esperando las palabras fluyan pero  no lo consigo.