viernes, 11 de enero de 2019

"Un Sádico y una Masoquista" (2da parte)

Recuerdo esa primera vez que lo vi y como todo comenzó a fluir de una forma tan inesperada a través de los años, las extensas platicas a altas horas de la madrugada, la forma en la que quemábamos tantos temas que podía quedar embobada escuchándolo hablar por horas hasta altas horas de la madrugada, me fascinaba su intelecto y sus abrazos al recibirme y despedirme que podían durar una eternidad como  si sus brazos no quisieran soltarme jamás, su forma tan correcta de ser, amo tanto de él aun que en el fondo fuera todo un misterio, era tan ético y correcto y a la vez tan cauteloso y  discreto,  quería adentrarme en su mente y su ser y saber de donde surgía ese lado oscuro que pocas conocían a tal grado que llevo conmigo, ya había pasado un encuentro anterior entre nosotros pero no fue ni la tercera parte del que vivíamos en este momento. 
Había tanta historia de por medio entre nosotros y tanto deseo que ni el tiempo ni la distancia había logrado apagar, sin importar si en su momento cada uno se encontraba con alguien más, ese sentir permanecía a través de los años,   siempre que nos topábamos donde fuera   nos saludábamos con tanto gusto y emoción al  vernos, debo de admitir que era difícil disimular que existía algo más entre nosotros que una simple amistad,   pero siempre procurábamos ser  discretos ocultando así nuestros íntimos deseos, era algo tan nuestro, que bueno hoy quedará plasmado entre estas lineas, quizás esperando así con los años cuando mi mente comience a divagar entre los estragos de la  edad y la vejez, que pueda leerlo y recordar con tanto gusto así todo lo vivido a su lado. 

Nos encontrábamos ahí en esa habitación dejándonos envolver por nuestros más oscuros deseos, esos que no hacías participe a cualquiera, esos que podían tacharte de loco o enfermo, pero en cambio para nosotros era un placer tan puro, tan intimo, tan fuerte y decidido, algo que no cualquiera podía comprender o llevar acabo, esa clase de entrega total entre "un sádico y una masoquista"  y el por que algo así podía generarnos un éxtasis total, en el fondo yo sabía por que era una masoquista pero quizás jamás logré saber el por que el ocasionar dolor a él le producía tanto placer haciéndolo así un sádico, pero no te confundas, era una entrega total de ambas partes, él dejando por descubierto un fragmento tan intimo de si, permitiéndome conocer  una parte de su "cajita de pandora"   y yo entregándome en cuerpo y alma generando así una complicidad total de ambas partes y  algo más. 

Ya había olvidado lo enorme que era su miembro y yo con tanto tiempo sin un encuentro sexual que  sabía que había perdido toda la condición y que  tal vez no estaría a la altura de lo que me esperaba, pero eso era irrelevante en el momento,  mientras mi lengua recorría su tetilla y él tiraba de mi cabello a tal grado que un enorme  gemido surgió de mi boca apartándome así de él empujándome hacía su miembro el cual majestuosamente introduje dentro de mi boca, tratando de lamer y succionar como si fuera una paleta de helado a punto de derretirse en mi boca, saboreandolo  por completo, tan grande y grueso, mientras él lo introducía por completo en mi garganta buscando llegar al fondo de ella, algo que quizás no era tanto de mi agrado pero como mencione  anteriormente estaba dispuesta a entregarme por completo a  todo lo que le pudiera ocasionar placer, estaba dispuesta a satisfacer sus mas bajos instintos, me aparto de el  besándome mientras nuestras lenguas jugueteaban entre sí,  lamiéndonos mutuamente, acto seguido introdujo su miembro dentro de mi, divino placer, podía sentirlo introducirlo  una y otra vez lentamente en lo que mi cuerpo se adaptaba a su tamaño y grosor, mojándome más y más y cada vez más dentro y más rápido, lo veía disfrutar jugando conmigo, su mano sobre mi garganta apretando,  asfixiándome con tanta fuerza  que por un segundo me falto el aire, sus besos y su lengua lamiendo la mía, esa adrenalina recorriendo nuestros cuerpos, esos sonidos entre gemidos y placer mutuo, era mio y yo totalmente suya, cogimos como desenfrenados de mil y un formas, mis piernas sobre sus hombros sintiendo así su miembro hasta lo más profundo de mi ser, las cachetadas una más fuerte que la otra, sus mano sobre mi garganta cada vez más fuerte acto seguido los besos y caricias tiernas, era toda una mezcla de sadismo total y ternura, era algo tóxico y placentero, era algo fuera de lo usual y tan mágico, era otro nivel, era dolor y placer puro, rudo  y fuerte, un tanto extremista por que el dolor entre los golpes y la penetración sutil suave y luego fuerte, las posiciones variaron tantas veces, llevándome así una y otra vez al éxtasis total, al grado que ya había perdido la cuenta de los orgasmos que llevaba, era tan divino sentirlo por completo, tan compenetrados y entregados a nuestro encuentro, algo que habíamos anhelado hace tanto tiempo, por momentos las piernas me temblaban y él podía sentirlo, quise tirar de su cabello, quería someterlo de tal forma en la que él me sometía, una que otra cachetada, pero jamás se comparaban con las que él me daba o la forma y fuerza en la que él tiraba de mi cabello, cada minúscula cosa que hacíamos nos excitaba más y más, era algo extraño de cierta forma, jamás imagine el extremo al que llevaríamos las cosas, las nalgadas bien dadas y ese sonido al momento que su mano tocaba mi glúteo resonando en toda la habitación, ese gemido saliendo de mi boca prendiéndolo más, mis manos recorriendo su espalda con ganas de rasguñarlo por completo, abrazándolo y envolviéndolo con mis piernas  jalándolo hacia  mi cuerpo, nuestra respiración acelerada, los miles de besos, su miembro penetrándome una y otra vez con tanta fuerza de mil y un formas, tan  adentro, tan glorioso, sus labios sobre mis pechos lamiéndolos y succionandolos. 

Nos encontrábamos de pie frente al espejo yo dándole la espalda mientras él me penetraba, podía ver toda la escena desde otro angulo, sus manos aferrándose a mis caderas y nuestros cuerpos contorneándose compenetrados al momento, los minutos se volvieron horas y era increible todo el tiempo que podías durar brindadome  tanto placer, Oh Dios! era tan divino todo, tan  rico, tan exquisito, yo tan húmeda  y maravillada y tú tan entregado a brindarme tanto placer, nuestras miradas se cruzaron tantas veces, no puedo recordar cuantas fueron las veces en las que tus manos me cachetearon, me nalguearon, me asfixiaron o jalaron y tiraron de mi cabello ni cuantas caricias o besos me diste ya que  todo parecía infinito. 

Me jalaste a la cama recostándome sobre ella  nuevamente acostándote sobre mi, penetrándome dulce y tiernamente  como si fuera una recompensa por todo el dolor  que había aguantado y  soportado besándome mientras acariciabas mi rostro mirándome fijamente  a los ojos, por unos 10 o 15 minutos más hasta que llegaste a terminar sobre mi pecho, quedando los dos tumbados sobre esa cama, exhaustos y a la vez tan extasiados mientras mis piernas me temblaban y una sonrisa plasmada  sobre nuestros rostros, complacidos por completo y tu aroma impregnado en todo mi cuerpo, nos quedamos ahí como media hora más en lo que recobrábamos la energía, como si no quisiéramos apartarnos uno del otro, podía admirar tu cuerpo mientras el agua de la ducha lo recorría por completo, preguntándome cuanto tiempo pasaría para volvernos a ver, tomamos nuestras cosas y antes de salir de esa habitación dejando atrás  esas paredes y esa cama que fueron cómplices de nuestro inmenso placer encerrando por completo nuestros más bajos instintos,  me abrazaste y besaste una vez más sellando así nuestro encuentro, disponiéndonos así a actuar normal al salir de ahí, como dos buenos amigos que llevaban un secreto impregnado y tatuado en la piel. 

Muchos podrían catalogarnos como locos o un tanto enfermos, tú por tus manías sádicas y yo por mi masoquismo, por soportar cada golpe y tu dominio total, pero  pocos comprenderán lo que significa está entrega total, una entrega de amor puro, porque sin importar el tiempo o la distancia yo amo cada parte de su ser, desde lo más puro e intelectual y  divino hasta lo más retorcido y oscuro. 

Y es increible como mi amor por ti permanece arraigado a  lo más profundo mi ser esperando en un futuro podamos tener otro de nuestros furtivos fugaces  encuentros  quizás un tanto tóxicos pero a la vez mágicos,  impregnados de  plena y completa complicidad.  

 Él era tan mio así como yo tan suya... 

jueves, 10 de enero de 2019

"Un Sádico y una Masoquista" (1 parte )

Podría ir y rodearme de tantas personas y dejarme en volver por los acordes de la música fingiendo que todo esta bien y tratando así con el ruido de la música y las voces  al rededor callar mis pensamientos pero en cambio estoy aquí acompañada de una copa de whisky  y un cigarro tratando de hacer que las palabras fluyan y drenar una vez más todo lo que cargo en mi interior. 

Una vez más reconozco que no soy escritora, vaya es más ni tengo el afán por leer mil libros y así aumentar mi vocabulario de forma extraordinaria y  plasmas mejor mis ideas impregnadas de toda esa sabiduría absorbida por los grandes escritores, quizás  logrando así que las piernas te tiemblen al leerme y que tengas sed de seguir aquí; déjame decirte que hay tanto que no sé por donde comenzar, la idea de sentarme a  redactar algo sonaba mejor en mi cabeza que ya estando aquí frente a la lap con otro posible bloqueo mental, maldición pareciera que esto que cargaba en mi interior se sujetaba con todas sus fuerzas para no salir de mi sistema y seguir revoloteando en mi mente un rato más...

Hoy pensé en él y fue algo inevitable de hacer, recordé ese encuentro del que habíamos hablado por tantos años y  que por fin se había concretado, recordé su sonrisa, el tono de su voz, ese fuego en sus ojos al verme, ese palpitar desenfrenado y  mi respiración agitada, esos nervios invadiendo cada centímetro de mi piel, preguntándome si me encontraba a la altura de lo esperado o simplemente me vería tan novata, como una virgen sin saber que carajos hacer o por donde comenzar, de repente sólo me deje guiar entregándome así a las circunstancias dejando que todo fluyera con cierta naturalidad, pero como puede ser natural si ya sabíamos  como que iba a pasar y como  iba a terminar,  como íbamos a invadir esa habitación con los sonidos del majestuoso placer de esa entrega carnal. 
Recordé así  esa primera vez  en la que su mano jalo mi cabello a tal grado que produjo una sensación de placentero dolor y como nació  así esa primer  chispa  la cual invadió todo  mi ser recorriendo mis entrañas llegando hasta mi entrepierna humedeciéndola  por completo, de tal forma que jamás había imaginado pudiera pasar, fue ahí donde supe de lo que eras capas de provocar  en mi ser,fue cuando conocí esa clase de dolor carnal, esa sensación que sólo él supo guiar  y ejecutar llevándome al éxtasis total, donde estaba dispuesta a soportar  y a darlo todo. 

Pero a que extremo, nos encontrábamos ahí  mientras tu te ponías cómodo yo admiraba  toda la habitación, el columpio sexual a un costado, los muebles con formas un tanto raras los cuales estaban diseñados para estimular nuestro placer sexual acomodados en diferentes partes de la habitación y  la cama al centro,  las luces diseñadas para armonizar los colores de la habitación, trataba de   disimular mi ansiedad y  mis nervios, intentaba    verme un tanto  relajada y  sutil al encuentro;  te acercaste a mi empujándome  cautelosamente quedando de  espaladas  a ti orillándome junto a un mueble enorme cuadrado que se encontraba a la mitad de la habitación, podía sentir tu cuerpo sobre mi, tomaste mi rostro besándome apasionadamente mientras tus manos recorrían  lentamente mis piernas subiendo por mis caderas, tomándome con fuerza empujándome  así con todo tu cuerpo  contra ese mueble logrando de tal manera que mi pulso y mi respiración se acelerará más y más, estaba pasando, era algo tan real, no era otro sueño, uno de esos donde te apoderabas de mi cuerpo y antes de culminar me despertaba  deseosa a mitad de la noche preguntándome por qué no estabas ahí, estaba pasando, por fin serías  mío así como yo toda tuya.

Estaba pasando, era real, podía sentirte besándome y tu cuerpo entregándose al momento,  podía sentir tu enorme miembro atraves de nuestra ropa,mientras que tu mano exploraba mi entrepierna jugueteando con ella  de tal forma que  se humedecía plenamente mientras continuabas besándome y tu lengua recorría mi cuello y mi oreja, no sabía por que eso te causaba cierta excitación, lamer mi lóbulo e introducirla por completo dentro de ella, era un tanto extraño pero estaba dispuesta a entregarme por completo a lo que te produjera placer; habíamos hablado y fantaseado tantas veces con esté momento pero era fácil hablarlo estando lejos,  me preguntaba sí me encontraba a tu altura, era tan novata en todo esto y tú todo un experto en el tema que sabías perfectamente como dirigirme y de que forma realizar cada movimiento sin buscar dañarme o dejar marca alguna sobre mi piel, entre tus pedidos estaba usar  medias, zapatillas y un vestido provocativo  y sensual el cual después de que juguetearas un rato con mi entrepierna alborotando así por completo  mis hormonas dejaste que me cambiara para así seguir con nuestros juegos, mientras me cambiaba de ropa pasaban mil cosas por mi mente, como por ejemplo si ya habías venido  antes a este lugar o si al desprenderme de todas mis prendas quedarías extasiado con mi silueta  que a través de los años ya no era nada perfecta o si eso no te importaría y aún así quedarías totalmente satisfecho o terminarías arrepentido de nuestro encuentro, trataba de callar esas voces y tomar todo el valor y salir nuevamente con todo al ruedo; al postrarme frente  a ti  me miraste con tus ojos llenos de deseo, me tomaste y recostaste en la cama besándome nuevamente apasionadamente cuando apareció la primer cachetada y ese tirón  de cabello que doblo mi cuello dejándolo al descubierto para ti para que lo besaras y tu lengua lo recorriera por completo, podía sentirte sobre mí, quería tocarte, quería hacerte tantas cosas pero tu dominabas toda la escena y yo sólo era un juguete más a tu alcance permitiendo así que me hicieras lo que quisieras y como quisieras, no tenía permitido tocarte ni dominarte, todo era un juego de poder,donde tú ibas ganando por completo, todo era inimaginable, todo iba más allá de las palabras plasmadas en  nuestros mensajes, era fuerte, era impulsivo, era agresivo pero con un toque de ternura y cierto apremio, sabías como infligirme cierto dolor con llevado de placer y excitación, poco a poco me fuiste despojando de mis prendas, primero te deshiciste de mis medias y mis bragas mientras lograba desabrochar así tu pantalón, después de tanto jugueteo nos encontrábamos deseosos, mientras te tumbaba en la cama quitando tu playera dejando al descubierto tu pecho, jalaste una vez más de mi cabello acercándome así a ti pidiendo lamerte tu tetilla algo que  mágicamente te generaba  gran excitación, tu miembro se endurecía a cada segundo más y más, ensanchandolo por completo, dejándolo totalmente en alto como un gran mástil a punto de penetrarme por completo...