Realmente logramos marcar una diferencia y separar el deseo, el sexo y el amor? o acaso todo va tomado de la mano, como podemos sobrevivir y salir ilesos ante una atracción que va más allá de la simple ilusión.
Para mi el deseo entra por los ojos dejándose cautivar y envolver por el oído y sin darnos cuenta nos encontramos nuevamente siendo participes de ese paraíso artificial que sólo los buenos amantes saben otorgar, a veces tenemos la costumbre de confundirnos y relacionar el sexo con el inicio de una relación asociarlo con eso que llamamos amor, por que nos cuesta tanto trabajo separar una cosa de la otra, por que nos cuesta tanto trabajo sólo disfrutar un rato de placer de sexo banal pero placentero sin ataduras sin consecuencias y hacerlo eficaz para nuestras vidas y evitar esas sensaciones de remordimiento y evitar el esnobismo del tabú que encierra todavía a nuestra sociedad y dejar de escondernos entre las oscuras calles donde dejamos salir todos nuestros más bajos instintos en esa entrega de dos amantes desposeídos en el intercambio de la pasión y la lujuria que conlleva en el intercambio de cada beso y cada caricia mientras la temperatura aumenta sus latidos y la excitación de sus cuerpos, que entre alaridos de placer se envuelven en la seducción de cada sonido emitido de esa complicidad que pocos logran conseguir de una forma tan natural que parecieran haber nacido sólo para vivir ese momento de magno placer.
Y dime después de haber vivido ese encuentro como sigues adelante como vuelves a disfrutar de las mieles de la pasión sabiendo que la entrega no será la misma que esa sensación que recorría todo tu cuerpo no llegara a la misma intensidad y tendrás que aceptar que la entrega no será tan furtiva como la anterior y ese escozor surgirá dentro de tu cabeza al querer correr nuevamente a los brazos de ese amante que te hizo tocar el cielo con cada explosión de placer producto de esos suculentos multiorgasmos que sólo él ha logrado en ti de una forma tan natural, como borras esas huellas como borras esa frustración en cada nuevo encuentro y es ahí donde notas lo atrofiado que te dejo ese intrascendente encuentro que se ha tatuado en ti por siempre.
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