Nos hablan de la vida, nos hablan de como es el amor, del dolor de la decepción, pero no sirve de nada que nos hablen de eso porque no podemos saber como es ni comprenderlo hasta que lo experimentamos, hasta que lo sentimos, hasta que lo vivimos..
A veces no se que es mejor, sentir o poder no sentir absolutamente nada y así ahorrarnos ese tiempo de sufrimiento y agonía que con llevan las perdidas y las derrotas, sería genial tener el poder de prender y apagar nuestro corazón como quisiéramos y así evitar sufrir, porque que podemos hacer después de la decepción, el dolor realmente es pasajero, pero esa sensación que con lleva la decepción ahí sigue taladrando la mente, carcomiendo el alma y agonizando en el corazón, el cual yace en un rincón preguntándose que fue lo que paso, realmente que haces con ese vacío que ha quedado en tu interior, como vuelves a ver el mundo de color, en que instante todo se desmorono y la culpa de quien es de él, tuya o quizás de la vida que los cruzo en el mismo camino a la misma hora el mismo día o no es absolutamente de nadie, porque era algo que simplemente tenía que pasar.
Realmente porque permitimos sentirnos mal, porque permitimos que un error que puede pasar le a cualquiera nos destruya por dentro, porque permitimos sufrir porque nos derrumbamos por algo que no debería de tener valor alguno, porque nos complicamos la vida, si sabíamos desde el principio que todo comienzo tiene un fin y que los finales no son como las películas nos los han pintado, no existen finales felices pero si existe el amor igual que existen personas que no saben reconocerlo que sólo lo arruinan que diciendo " te amo" sin sentirlo ilusionando y manchando una palabra tan pura tan plena, tan perfecta y es por culpa de esas personas que están tan jodidas por dentro que nos rompemos cada día más y más.
No nos culpen por construir barreras, por dudar, porque fue por culpa de alguien más que aprendimos a desconfiar.
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