miércoles, 17 de septiembre de 2014

Hojas de Otoño (2 parte)

Despertó en medio de esa sucia  habitación se sentía mareada  y atontada tenia  aun residuos   del formol que él había ocupado,   el olor a cigarro y alcohol barato  la asqueaba, le dolían las manos   podía  sentir aun la soga que  rodeaba  sus brazos y piernas  toda áspera  apretada  cortandole  la circulación, aunque no solo le dolían las manos  si no  todo su cuerpo su frágil y  joven cuerpo  no podía creer que  alguien se hubiera  atrevido a hacerle  eso ultrajada a más no poder,  comenzó a llorar al notar su presencia  aun en la habitación   parado junto a la ventana,  esa ventana que era su único  contacto con el exterior  ese mundo donde  alguna vez  habito. 
Camino hacia la cama se paro y  comenzó a  contemplarla, prendió un cigarro  mientras la miraba cautelosamente  callado,   acerco su mano  a sus  piernas  dándoles  un leve roce, ella   lloro  aun más fuerte al sentir su asquerosa mano tocándola de arriba  abajo, recorriendo  su vientre pasándola por sus  senos introduciendola dentro de ella más y más profundamente,el miedo la invadía  y él podía  notarlo  ya que temblaba  y sollozaba,   deseaba desesperadamente con tantas fuerzas no estar  ahí que fuera todo un mal sueño, una pesadilla,  si de seguro era eso se repetía  una y otra vez, cerraba sus ojos  y los apretaba  tan duro  esperando abrirlos y  por fin despertar de  esa agonía, pero su realidad  no era otra mas que esa.

Acercaba  el cigarro a  su vientre tanto que ella podía  sentir  el calor  que emanaba,suplicaba  se detuviera pero él no la escuchaba  al contrario  lo hacia   cada vez mas  cerca   al grado que   por momentos ella gritaba  cuando hacia total contacto con su piel, realmente le dolía mucho; se preguntaba porque  le había pasado eso,  porque a ella,  dicen que las cosas malas les pasaban solo a las personas malas,entre su dolor  y angustia  sentía  rabia   como la vida  podía permitir que  ella una chica  tan tranquila, una chica  tan joven que  aun no conocía casi nada de la vida  que tenia muchos sueños  y anhelos por delante  terminara de esa forma    en esa habitación, sin  jamas   haber   amado, sin jamas  haber tenido todo lo que una chica  sueña a esa edad,  su baile  de graduación,su primer noviazgo,  ese beso que  le  robaría  el aliento, viajar y conocer el mundo como su madre había hecho,  donde quedaban todos  esos sueños?,  morían junto con ella  esa noche en ese asqueroso lugar;
 Podía  sentir todo  en cada poro de su piel,  como la penetraba, como la tocaba,   las lagrimas  corrían por sus mejillas,  le dolía  tanto, trataba de  pensar  en  otra  cosa escapar   de  ese sentimiento atroz  que  la envolvía lentamente ,   canela  recuerda  canela,  los hot cakes  de mamá,  la música de  Frank Sinatra, se repetía en su mente  una y otra vez  aferrándose  a  esos recuerdos  queriendo abandonar su cuerpo, pero por mas que lo intentara  aun  seguía sintiéndolo dentro de ella  como un animal, sin delicadeza alguna.

Horas y  segundos  que parecían toda  una eternidad, ella  sabía que   nadie  escucharía sus ultimas palabras,  nadie volvería a  verla, su minutos estaban contados, él  cortaba su piel   con una navaja, pequeñas pero profundas marcas,  que tan demente y mal de la cabeza  estaba ese tipo?,  no se conformaba  con todo el dolor que ya le había  provocado?,  porque la había escogido a ella,  acaso ya la vigilaba o  simplemente   se atravesó  por casualidad en su camino, mil preguntas  sin respuestas, ya no tenia tiempo,  su cuerpo adolorido  y sin fuerzas  la  comenzaba a abandonar, él  tomo la soga colocándola en su cuello,  ya la había disfrutado, la había gozado estaba  extasiado pero era hora de terminar  su trabajo,  sentía  la soga  áspera cortándole  la respiración asfixiándola,como se enrollaba una y otra vez  en su cuello,  esos segundos  de vida que le quedaban, pasaba  todo por su mente,  el olor  del perfume de su madre,  las primeras velas que soplo  en el pastel de cumpleaños,  las fotos  de los álbumes  de  la  sala y   en ese  instante  en esa habitación había  terminado  su corta vida,  él la envolvió  en la sabana  cargándola   por la puerta colocándola en la batea  arranco su camioneta dirigiéndose  a las afueras y  en medio de  ese bosque  desolado  la coloco  bajo  un montón de hojas ya  muertas   de esos arboles que  eran sus únicos testigos la única compañía  de su cuerpo frió desnudo e inerte abandonado  en medio de la nada.

Y ahí   entre las hojas de otoño yacían  sus sueños,  anhelos y  esperanzas sabiendo que  quizás  jamas encontrarían  su cuerpo  y  no existirá  justicia alguna...



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