Me pasaba horas escribiendo y borrando las palabras
colocando nuevas y volviendo a borrarlas… sin lograr conseguir nada.
Pensaba en tanto y todo lo que pretendía decir pero no sabía
cómo hacerlo o por donde comenzar y peor aún si seguía teniendo caso hacerlo.
A veces debemos afrontar las cosas como son y comprender que
todo tiene un momento de ser y aceptar cuando ese momento llego a su fin y
dejar de poner puntos suspensivos donde sólo existe un rotundo punto final y está
bien, la vida sigue y hay tanto camino
por delante para recorrer recolectando nuevas historias con viejas o nuevas
personas y cada día es un capitulo nuevo, una hoja más que se suma a mi libro.
Añoraba los días de mi niñez, esa hermosa época donde la
palabra “estrés” no era parte de mi vocabulario ni de mi vida y es más creo que ni la conocía, donde si vestía ropa de marca o no me daba tan igual a fin de cuentas era tan sólo ropa,
tampoco necesitaba los juguetes más
caros del mundo ni celular podía jugar
con cualquier cosa, donde todo era simplemente nuevo y sorprendente, eran días
felices sin corazones rotos ni frustraciones, ahora que lo pienso que boba cuando era niña quería crecer lo más rápido posible para poder desvelarme hasta tarde viendo tv, tener mucho dinero y hacer mil cosas que “sólo los
grandes pueden” … y hoy añoro con tanta
melancolía esos años que pasaron tan fugazmente
preguntándome cómo podemos ir cambiando tanto o si acaso el mundo es el
que nos va transformando en esos seres
fríos y materialistas que hoy somos.
Solo era un lunes y me pasaba escribiendo y borrando
palabras buscando el rumbo de otra historia…
No hay comentarios.:
Publicar un comentario