lunes, 2 de noviembre de 2015

Melancolía

Odiaba esté sentimiento que corría por mis venas embriagando mi alma algunos días más que otros, era mi eterno compañero tan fiel a mi como un perro, lo sentía como una soga enrollándose por todo mi cuerpo áspera y rígida asfixiándome, odiaba los días así donde no lograba sonreír y no existía ningún brillo en mis ojos, maldito amor que gobernaba aún todos mis sentidos apoderándose de mi cordura volviéndome testaruda pensando que en algún momento él regresará trayendo nuevamente toda esa felicidad a mi vida, fue él quién hizo que se volcaran mis sentimientos como un tren descarriado, fue él quien hizo que me perdiera en medio de esta tormenta, fue él quién sin más dejo de sentir y decidió marcharse dándome este golpe en el pecho.
Se que debo dejar de sufrir así pero no logro desterrar de mi vida este sentir  que se encarga de proyectar mil recuerdos en mi mente atormentándome tanto de día como de noche, haciendo que sigas tan presente aun que tú ya no estés aquí, no consigo desprenderme de ti, siendo así presa de la melancolía que me acompaña todos los días aislándome de la sociedad, arrebatándome las ganas de seguir, de querer volver a sentir, quiero escapar quiero correr  y correr lo más lejos posible para que no logre alcanzarme nuevamente, quiero poder dormir sin soñarte, quiero dejar de escuchar tu nombre entre la gente, simplemente quiero desvanecerme en el horizonte.
He dejado de sonreír, he dejado de vivir, he dejado que la melancolía se apodere de mi transformándome llevándose la que antes fui, dejando lo que hoy soy, un ser inerte que transita por las calles pensándote, extrañándote, preguntándose en que momento la vida volverá a ser la de antes o si acaso vendrán tiempos mejores, si acaso la melancolía por un fragmento de tiempo te azota a ti tanto como a mí.
Pero ambos sabemos que no es así ... 

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