No comprendo que sucede por su mente cual es su afán por seguir alimentando su mentira más y más, acaso no comprendía todavía que había aprendido a distinguir todos y cada uno de sus movimientos y sólo así logre darme cuenta de que sus palabras eran tan vacías y falsas como para no volver a caer en ellas una y otra vez.
Había sobrevivido a su ausencia, había logrado dejar de sentir esa emoción que en su momento nació en mi interior cada vez que imaginaba por horas otro posible encuentro, había aprendido a vivir sin él, sin sus caricias, sin sus besos, sin sus manos postradas en mi clavícula, sin su toxica forma de amar, había aprendido a no exasperarme cada vez que el deseo invadía mi cuerpo por las noches, había dejado de pensarlo e inclusive de soñarlo, simplemente la vida había seguido su curso, hasta hoy que decides regresar, ¿con que necesidad?, tú que eras coleccionista de amantes, tú que no te gusta demostrar debilidad y mucho menos encariñarte con nadie, tú que nunca te falta con quien intercambiar tus pasiones, entonces dime, ¿cuál es tu afán de regresar, que esperar de mí?.
Trataba de comprender tus nuevos movimientos, analizaba tus palabras mientras tú me interrogabas queriendo saber que había pasado en todo este tiempo ante tu ausencia pero no soportabas mis respuestas y se notaba como los celos te carcomían por dentro, preguntabas por el presente y por mi futuro, si acaso deseaba volver a verte, curioso esa misma pregunta me la hice tantas veces hasta que perdió total significado y dejo de importar si eso sucedía o no, nos volveremos a ver?... tal vez, pero nada será igual, al menos no pretendo que así sea, aprendí tanto cuando no estabas aquí que ahora que has decidido volver simplemente es demasiado tarde.
Has quedado sepultado más allá del deseo, más allá de la memoria.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario