Cargo con tantas cosas en mi mente que podría crear un universo entero con todas y cada una de ellas, traigo arraigado este sentimiento en lo más profundo de mi ser taladrando mis sentidos, carcomiendome el alma secuestrando mi cordura y envolviéndome en esta inmensa locura, mi osamenta se encuentra tan frágil la han desojado como flor en medio del campo jugando a preguntar "me quiere, no me quiere"...
Estamos atrapados en medio del deseo, de ese sentimiento que nace en lo profundo de nuestro ser atrayéndonos a las calles más oscuras, arrastrándonos y en volviéndonos en el pecado del placer, donde los sentidos se dislocan y no existe lógica alguna es sólo entregarse al momento al hoy y ahora, mañana... quizás ni exista un mañana, entonces porque te cuestionas tanto, porque te torturas por que no te entregas como buen amante y abrazas las divinas endorfinas que embriagan cada poro de tu piel, soy débil y no puedo evitarlo soy esclava de sus encantos de sus ojos que me han hipnotizado desde el primer instante desde ese primer segundo que se posaron en mi y esa sonrisa que enmarca su rostro atrapándome más y más secuestrándome llevándome a lo profundo de su ser; yo lo deseaba tanto como él a mi, pasaba horas añorando ese momento en el que sus manos pudieran posarse en mi piel y así recorrerme toda, las piernas, los hombros, el cuello, el vientre hasta llegar a ese punto donde se sumergen brindándome aún mayor gozo, acaso era posible zafarme de este hechizo o estaba encadenada y condenada a permanecer ahí por siempre, acaso deseaba escapar o dichosamente permanecía aquí sin moverme.
Es raro como el cuerpo abandona la razón y se entrega sutilmente a esos bajos instintos que logran sumergirte en deleites que no sabías que pudieran existir, yo podía sentir esa explosión en mi interior esas voces pidiéndome más y más y esas ganas que me desmoronaban lentamente me derretía por dentro me consumía en el deseo en el anhelo en el fuego podía sentir como me consumía lentamente y como aún en las cenizas seguía queriendo más y más implorando saciarme por completo, eramos esclavos eramos cómplices de todas y cada una de nuestras fantasías y de esos sueños y anhelos que te quitan el sueño estábamos atrapados y sumergidos en el deseo que emanaba en nuestros cuerpos y nuestras infinitas ganas de tocarnos y sentirnos simplemente vivos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario