Con el pasar de los años me he caído y levantado muchas veces sin darme cuenta que al levantarme no habían sanado por completo mis heridas, pero no tenía tiempo para detenerme, tenía que continuar mi camino y muchas veces no lo hice con la frente en alto, sólo busque continuar, porque no tenía tiempo ni la madurez adecuada para afrontar mi dolor a esa magnitud de comprender la importancia de sanar en su totalidad las marcas de mis heridas.
Hoy me encuentro una vez más rota y con miles de cicatrices, pero esta vez no quiero ni pienso ocultar las marcas que la vida me ha dado, quiero unir cada pieza, restaurarlas y reconstruirme por completo, quiero que todo lo que pasé, todo por lo que estoy atravesando y todo por lo que pasaré me conviertan en una mejor persona, porque no estoy irreparablemente rota, sólo permanecí mucho tiempo estancada en las sombras y en la penumbra de mi dolor, sin aceptar que de nadie más depende mi transformación, solamente y únicamente de mí.
Por lo tanto voy a perdonar a todos aquellos que alguna vez me dañaron, voy a perdonar a todos aquellos que una vez me lastimaron, voy a perdonar a todos aquellos que alguna vez me fallaron, pero sobre todo voy a perdonarme a mí, voy a perdonarme por todas las malas decisiones que alguna vez cometí, voy a perdonarme por no saberme ir a tiempo de todos esos lugares a los que ya no pertenecía, voy a perdonarme por todas esas veces que no supe como reaccionar, voy a perdonarme por quedarme esperanzada aferrada a todas esas personas que no me supieron querer y me conforme sólo con las migajas, voy a perdonarme por avergonzarme de mis heridas, voy a perdonarme por no valorarme y aceptar que me hicieran sentir menos de lo que era.
Sólo debo comprender que el proceso no es inmediato, lleva su tiempo aceptando así mis defectos y mis imperfecciones, aprendiendo a amar mis cicatrices y con mucha paciencia y amor resanar todas las piezas rotas, logrando así que mi historia ni mis cicatrices duelan al verlas o al contarla, porque sólo de mí depende esta vez aplicar Kintsugi a en mi ser y a mi vida, convirtiendo todo en algo hermoso, transformando por completo mi dolor en aprendizaje y madurez, convirtiéndome así en una mejor versión, en una que cada día sólo se convierta en una más fuerte, en una que continúe su camino sin hacer daño y siempre con la frente en alto, sin evadir el dolor, sin evadir el aprendizaje, sin evadir el proceso y mucho menos sin evadir todo el amor y cuidados que ahora merezco brindarme.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario