domingo, 12 de enero de 2020

La Carta que jamás te di

Dicen que en la madrugada las  palabras que decimos son más puras y sinceras porque vienen directo del corazón. 

Se que Jamás llegarás a leer esto, pero  tenía que externarlo de mi sistema y lograr así poder terminar de avanzar.

No puedo creer que no me diera cuenta de las señales, pero no  fue porque fuera tan ciega para no lograr notar  todas las mentiras que salían de tu boca, simplemente confiaba en ti y no pudiste valorarlo ni la lealtad que te dí, sigo sin entender que ganabas con jugar de tal manera con migo, si la sinceridad siempre te había caracterizado que te costaba decirlo desde un principio en lugar de envolverme en este cruel juego, será que desde un principio me equivoque y nunca existió tal sinceridad y sólo cuidabas cada uno de tus movimientos, más de una vez me he llegado a preguntar que hubiera pasado si no lo hubiera notado, si no lo hubiera averiguado, hasta donde habrías dejado que llegará todo esto. 

Que ironía la forma  en la que cambia totalmente el concepto que tienes de una persona, por la cual en un principio sentías cierta admiración, después amor y al final es más allá que una gran decepción, son ganas de desenmascararte y el mundo entero te conozca tal cual eres y no esa versión barata que sueles mostrar. 

Me abrí de mil maneras, te conté hasta mis más grandes miedos, mis anhelos y sueños, mis momentos más fuertes y lo rota que me encontraba a causa de ellos, también te permití ver mi luz, mi lado más tierno,  nada era fingido, sólo te dí mi mejor versión, esa en la que no hay barreras, no hay escudos de por medio y simplemente soy yo, tan transparente yo, esa que tenía tanto tiempo sin salir a la luz, la tomaste y usaste como quisiste, juraste jamás atreverte a lastimarme pero de que sirven los juramentos si al final lo hiciste, me pregunto si acaso algo fue real de tu parte, si todo fue "antes o después" de esa tarde que nos reencontramos; es increíble como en un segundo simplemente todo se desmorono y  se cayo la mascara de tu rostro y surgió tu verdadero yo, al que no le importo romperme en mil pedazos, tan egoísta, fingiendo que eras la victima y la que estaba mal era yo, amenazándome de tal manera tratando de protegerla a ella de mi existencia, porque el saber de mi presencia en tu vida  dejaba al descubierto tu gran mentira. 

Se que algún día lamentablemente nos volveremos a  reencontrar a la distancia  y cuando llegue ese momento ya no tendrás ningún peso en mis recuerdos ni en mi vida,  no te guardo rencor y mucho menos odio, ya que eso es lo hermoso que me distingue de ti, que sin importar cuantas heridas y cicatrices  cargue, jamás podría ser tan egoísta  al ir jugando con los sentimientos de otros, ni desechandolos como simples  piezas rotas o envases vacíos. 

Así querido doy por terminado este capitulo de mi vida y no sé si creas en el karma o si este realmente exista, pero dicen que todo a la larga se nos regresa ya sea para bien o para mal, dependiendo del peso de nuestros actos y de la alevosía y ventaja con la que los realizamos ya que la vida se encarga de ponernos donde debemos de estar. 

Y al final hay que reconocer que aún existimos personas que sabemos querer bonito en tiempos de tanta  indiferencia y total  falta de empatía y nosotros no somos los que perdemos, al contrario a nosotros nos pierden, porque ya no es tan fácil encontrar personas que se abran por completo dándolo todo sin poner barreras ni escudos  de por medio. 




No hay comentarios.:

Publicar un comentario