sábado, 29 de septiembre de 2018

29 Sep 2018

Que carajos!... 

Heme aquí  con un whisky en las rocas a punto de encender el que espero sea el  último de mis cigarros o al menos por mucho tiempo, pensando que diablos sucede en mi interior, tengo 35 años recién cumplidos y aun que mi vida no es una mierda por dentro me siento vacía, apagada o quizás un tanto  rota, estoy aquí tratando de escribir sobre la vida y la muerte, sobre como tenemos que pasar día con día en un trabajo de mierda  donde aun que seas bueno siempre existirá alguien que busque hacerte existencia de cuadritos sólo por ser tú, una vida donde la jodida rutina se a apoderado de cada segundo y sin darte cuenta como o cuando sólo paso, pienso en esos sueños que tenía de niña,  cuando fue la ultima vez  que reí a carcajadas, o ese ultimo beso apasionado que   explotaban las mariposas en mi estomago mi mente apagaba todo a su al rededor apegándose mi cuerpo a ese instante, buscando grabarlo en mi memoria en un por siempre. 

Carajos odio el whisky solo o tal vez no soy tan alcohólica para saber disfrutarlo, sólo Dios sabe cual es el último de mis días...

2 comentarios:

  1. Lo importante es no traicionar la esencia del alma, un alma muy especial la mostrada en el relato, al final, el tiempo es relativo y el alma no envejece, Roma no se hizo en día y a Dios le llevo seis días formar al mundo, el truco está en encontrar el camino hacia nuestros sueños y no desfallecer en el intento

    ResponderBorrar
  2. El whisky con hielo (y a veces un poquito de agua) gana en la vida!

    ResponderBorrar