Cuantas veces hemos callado tanto por pensar que ya no tiene caso decirlo, cuantas veces hemos querido gritar a los cuatro vientos el coraje que cargamos después de vivir una injusticia o de haberlo dado todo por alguien que sin tener compasión alguna nos uso y así sin más nos desecho, como sería el mundo si fuéramos capaces de ser totalmente francos y sinceros con los demás, si pudiéramos decir exactamente lo que pensamos sin filtros o adornar las cosas distorsionando la realidad de la verdad, acaso se puede odiar y amar a una persona al mismo tiempo y de ser así al final ganamos algo o solo nos vamos desgastando más y más hasta quedar sumergidos en el inmenso vació que acongoja nuestra alma torturada por nuestra imprudencia y debilidad.
Masoquistas de eso que existe en nuestro interior llamado corazón.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario