Palabras sinceras ante una sociedad sorda que vive sumergida en la mierda de la hipocresía y la falsedad en donde la indiferencia que se han vuelto nuestro pan de cada día.
Anhelamos soñamos y deseamos lo que nos han inculcado los medios que es la felicidad, esa falsa plástica y comercial felicidad que gira al rededor de lo material; callamos e ignoramos como si no existiera mal en el mundo, omitimos nuestro sentir anestesiando así el dolor de lo poco o mucho que nos toco vivir, destruimos lo que amamos y atesoramos a quien no nos sabe amar.
Nos dejamos gobernar por la mediocridad que nos desarma y acorrala empujándonos al vacío existencial y emocional que nos encadena a la monotonía, nos rodea la crueldad, el frío apego material.
Soñamos con un mundo mejor sin querer abrir los ojos ante la realidad que nos golpea diariamente masticando y escupiendo nuestras entrañas, en el mundo ya existe tanta mierda como para ser parte de eso.
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