domingo, 19 de febrero de 2017

Un día

Mientras tomo una taza de café me pongo a reflexionar sobre como sigue cambiando mi vida día con día, hace un año  me encontraba haciendo maletas  para emprender la aventura de vivir en la ciudad que me vio nacer sin tener un empleo fijo ni  saber que  camino  realmente  tomaría con esta nueva experiencia, hoy puedo decir que  no ha sido fácil que el cambio realmente fue muy drástico por el simple ritmo de vida aparte de que la soledad te pega  muy duro en ciertos momentos, comienzas a extrañar el hogar, esas amistades verdaderas, esa tranquilidad que tu zona de confort te sabía brindar, pero  bien he aprendido en este viaje es  que  no podemos saber de que tanto somos capaz  de lograr si  jamás decidimos salir de nuestra zona de confort, que para llegar a la montaña  
encontraremos muchas adversidades  y si nos caemos  8 veces debemos levantarnos 10, que no todos los que se dicen ser amigos realmente lo son y que solo en la tormenta  aprendes a valorar  los días soleados, algo que igual he aprendido es que  la vida  cambia constantemente que un día  estas arriba y otro abajo o viceversa, que nada es para siempre  y  el tiempo no perdona  a nadie,  que cada segundo  es tan valioso como el aire que respiramos, que quien te promete amor eterno no te lo dará, que  las palabras  son solo eso palabras  pero las acciones  son fundamentos para  crear lazos  que  ni la distancia ni el tiempo logran  deshacer. 

Pase  1 año 4 meses soltera  esperando encontrar ese alguien que logrará  renacer el latir de mi corazón, pero cada día el vacío en mi interior crecía más y más, comenzaba a dudar que pudiera existir ese alguien con quien quisiera  compartir  parte de mi vida, que quizás debía bajar mis expectativas y conformarme como mucha gente a mi al rededor lo ha hecho, pero un día  cualquiera  de la nada  apareció ese chico que  solo con escuchar el tono de su voz logra tatuar una sonrisa en mi rostro, que  ha generado toda una revolución en mi interior porque  supo como despertar a mi adormecido corazón,  porque  a su lado no existe ese vació que perduraba  aferrado a mi  constantemente y aunque se que nada es para siempre  y que al final todo duele  vale la pena arriesgarse una vez más esperando que  logremos llegar al final del camino tomados de la mano.

Y así  puedo decir que todos los días  aprendemos algo nuevo y todos los días  la vida nos demuestra que  de la noche a la mañana todo puede cambiar tan radicalmente  para mal o para bien y que no debemos de tener miedo a los cambios si no tratar de buscar lo mejor  de toda experiencia  y un día cualquiera todo eso que anhelábamos puede llegar mágicamente  y solo de nosotros depende  el tiempo que  formara  parte de nuestras vidas y jamás debemos dejar de ser perseverantes ni soñadores.



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