jueves, 4 de junio de 2015

Helada

Trataba de enfocarme en todo lo que sucedía a mi alrededor quizás eso me  mantendría ocupada y procurar no pensar en lo peor, pero sentía un rotundo miedo  y una gran desesperación, no podía pasar por esto nuevamente y en tan poco tiempo, no podía perder a otro ser querido y casi de la misma forma, no sabía que hacer me sentía tan impotente  he inútil, tan sólo podía orar y pedirle a Dios que la ayudara,  pero acaso eso no era ser un tanto egoísta?...
Ella había salido ya del quirófano y aparentemente todo se encontraba bien, eso me tranquilizaba hasta que horas después recibir ese mensaje "Ella se encuentra mal, su corazón no responde como debería y su azúcar se elevo"  en ese instante mi sangre se volvió a congelar y sentía los escalofríos recorriendo todo mi cuerpo, tengo miedo, tengo miedo, tengo miedo...
No quiero perderla trato de pensar en otra cosa centrarme en conservar un poco la calma y mantener la esperanza y seguir suplicándole a Dios, tengo miedo y las lagrimas comienzan a amontonarse en mis ojos trato de contenerlas y seguir siendo un tanto fuerte ante esta situación, que rápido pueden cambiar nuestras vidas, que rápido podemos irnos, que rápido  el miedo nos invade y la desesperación se apodera de nuestros sentidos, respiro profundamente y la imagino postrada en esa cama luchando por su vida, Dios no la abandones, Dios escúchame... 
Tengo miedo no quiero perderla, tengo miedo y no se que hacer, solo me queda esperar y tratar de mantener la calma pero los minutos pasan tan lentos y aún no hay respuestas y en este instante cualquier segundo puede definir una vida. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario